Todo lo que necesitas saber sobre la «Tendinitis» y otras lesiones de tendón
Si alguna vez has experimentado un dolor persistente y diferente en una parte de tu cuerpo después de practicar deporte o realizar actividades repetitivas, es posible que te hayan dicho que es el tendón y que tienes «tendinitis».
Sin embargo, este término no es del todo exacto o correcto. En realidad, lo que probablemente tengas es, mejor dicho, una tendinopatía. Esta describe a una variedad de lesiones del tendón, comúnmente relacionadas con el uso excesivo y/o repetitivo, el propio proceso de envejecimiento o incluso enfermedades más específicas como: enfermedades metabólicas u hormonales. Aquí te contamos todo lo que necesitas saber para entender.
¿Qué es una tendinopatía?
En pocas palabras, las tendinopatías son lesiones de los tendones que se caracterizan por dolor, rigidez y pérdida de la función. Aunque comúnmente se les llama “tendinitis”, esto implicaría un componente inflamatorio que no siempre está presente.
El término de “tendinopatía” en sí se refiere a las afecciones o enfermedades propias del tendón. Por eso, el término «tendinopatía» se utiliza para englobar una mayor variedad de afecciones. Las tendinopatías abarcan desde procesos inflamatorios leves hasta alteraciones estructurales crónicas en los tendones. Se caracterizan por un dolor localizado, sensación de rigidez, disminución y hasta pérdida de la función y, en ocasiones, engrosamiento del tendón (Cardoso, Pizzari, Kinsella, Hope, & Cook, 2019; Couppé, et. al, 2015; Millar, et. al, 2021 y Scott, Backman & Speed, 2015). Aunque términos como «tendinitis» y «tendinosis» son comunes, la primera implica inflamación, mientras que la segunda describe un daño más crónico y degenerativo.
Una tendinopatía involucra directamente un cambio fisiológico en la estructura del tendón. Un tendón sano tiene fibras de colágeno tipo I organizadas y resilientes. En las tendinopatías, estas se desorganizan y se incrementa el colágeno tipo III que es más débil. Además hay proliferación vascular y nerviosa, lo que hace que aparezca molestia y/o dolor (Millar, et. al, 2021 y Scott, Backman & Speed, 2015).
Pero entonces, ¿qué causa una tendinopatía?
El principal desencadenante de las tendinopatías es la sobrecarga mecánica, es decir sobrecarga de ejercicio o actividad. Cuando un tendón es sometido a tensiones repetitivas que superan su capacidad para repararse, se inicia un proceso patológico que afecta tanto a su estructura como a su función, iniciando un proceso patológico y a veces también inflamatorio. También la falta de adaptación del tendón a las demandas que se les está exigiendo es una causa común y va en conjunto con la anterior (Cardoso, Pizzari, Kinsella, Hope, & Cook, 2019; Millar, et. al, 2021 y Scott, Backman & Speed, 2015).
Además, existen factores intrínsecos y extrínsecos que aumentan el riesgo de desarrollar una tendinopatía (Cardoso, Pizzari, Kinsella, Hope, & Cook, 2019):
Intrínsecos
Edad avanzada, obesidad, enfermedades como la diabetes, enfermedades hormonales o metabólicas, desequilibrios musculares, etc.
Extrínsecos:
cambios repentinos en la intensidad de la actividad física, uso de calzado inadecuado o superficies irregulares para entrenar, etc.
¿Cómo se trata una tendinopatía? Lo que dice la ciencia.
El tratamiento de las tendinopatías se basa en un enfoque multifactorial e integral que combina varias estrategias. Pero en fisioterapia, el estándar de oro para su tratamiento es el ejercicio.
El ejercicio progresivo es fundamental, comenzando con ejercicios isométricos (sostenidos sin movimiento articular), seguido de programas de resistencia lenta y controlada que fortalecen el tendón y estimulan su reparación. Entre los ejercicios que se han visto mayormente estimulantes son los ejercicios excéntricos. Estos involucran el trabajo de fuerza en la fase de “estiramiento” o lenta de un movimiento.
Por otro lado, claro que nos podemos ayudar de modalidades de terapia complementarias, como la electroterapia, ultrasonido, la punción seca, terapia manual entre otros. Sobre todo en un estadío agudo, estas pueden utilizarse para tratar el dolor e inflamación en casos específicos.
Finalmente, pero no menos importante, la educación al paciente es fundamental para evitar un reposo absoluto y fomentar la adherencia a un programa de ejercicios adecuado, ya que el reposo prolongado está contraindicado. Esto debido a que afecta y debilita de cierta manera tanto al tendón como la musculatura que rodea la zona.
¿Cómo se puede prevenir una tendinopatía?
Incremento de Intensidad
Procura que el incremento de la carga o intensidad de ejercicio/entrenamiento sea gradual y nunca de un solo jalón.
Entrenamiento de fuerza
Implementa regularmente un entrenamiento de fuerza para mantener funcional y estable a los músculos y tendones (Cardoso, Pizzari, Kinsella, Hope, & Cook, 2019).
Calentamiento previo
No olvides que un calentamiento previo adecuado a la actividad es fundamental.
Evita sobreentrenar
Evita sobreentrenar e ir de la mano de un coach-equipo que implemente descansos activos, evitando así la sobrecarga repetitiva.
Alimentación e hidratación
Lleva una buena y balanceada alimentación e hidratación. Se ha comprobado que factores de hábitos alimenticios e hidratación son cruciales para cuidar el tejido del tendón
Finalmente, recuerda
Las tendinopatías no solo son comunes, sino también tratables con un tratamiento conservador como la fisioterapia. Aunque el proceso de recuperación puede llegar a ser lento, sobre todo en casos cronificados, un plan de ejercicios basado en evidencia puede restaurar la función, aliviar el dolor y permitir el regreso seguro al entrenamiento.




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